viernes, 13 de abril de 2007

Jesús Colomé, la virginidad y los modales

Mencionaré muy por encima algunas llamads que nunca quiero olvidar, por eso de no olvidar un chiste bueno para las fiestas.

Una de mis primeras situaciones memorables fue la del dominicano que se hizo pasar por Jesús Colomé. Llamó a un banco y dijo que era Colomé y que quería información sobre su tarjeta de crédito. El representante del banco le dijo que confirmara su dirección (una de las cosas que le preguntan a uno rutinariamente para confirmar su identidad) y él dijo: "Yo vine a la República Dominicana porque no es temporada de Grandes Ligas." "Sí, señor, ¿pero cuál es su dirección?" "Pues, yo vivo en Florida, pero vine a la República porque se acabó la temporada." El representante no entendía nada, lo cual me lleva a pensar que no sabía nada de pelota. Y "Jesús Colomé" no podía confirmar ninguna de la información que pudiera confirmar su identidad. Él estaba como en la calle o en algún lugar lleno de gente, lo cual añadía a la confusión porque no se le entendía muy bien ni él nos oía bien tampoco. Y yo no le podía decir al del banco "Mira, este tipo no es él" porque un intérprete sólo interpreta idiomas, no situaciones. Yo no puedo decir nada que no se haya dicho, nada de mi propia boca, ni dar opiniones. Estuvimos en la pendejada como por 5 minutos, 4 y medio más de lo que debió haber durado. Al final, "Jesús Colomé" se cansó y colgó.

Más recientemente, un mexicano llamó a una compañía de seguros de salud. Quería el teléfono de un ginecólogo en el área. Como hay varios tipos de ginecólogos, el representante le preguntó si necesitaba al ginecólogo por una situación de embarazo. El mexicano contestó: "No, es que sospechamos que nuestra hija de 14 años ha tenido relaciones sexuales." Tuve tentación de cambiar los números que el representante le estaba dando, pero no me atreví.

Hay hispanos que me dicen cosas estúpidas como 'niñita' o 'mi amor'. Algunos hablan por encima de uno, cuando ya he comenzado a interpretar. Algunos americanos nos regañan a los dos, como si yo fuera parte del problema porque soy hispana también. Otros, muy solidarios, me hacen interpretar cosas como "Señor, si usted no se calla y deja hablar al intérprete, voy a colgarle ahora mismo." La verdad, ahora que pienso en eso, la gente que llama a que lo atiendan y se pone ruda y maleducada, pues no sé en qué está pensando. ¿No se les ocurre que hay quien no les aguante la mierda? Es como tratar mal a un mesero: uno nunca trata mal a un mesero, so pena de que le escupan la comida en los confines oscuros de la cocina. Cuando uno pide un servicio, no se puede poner a gritar o a insultar o a creerse que tiene derecho natural al servicio, aunque lo tenga. Cuando uno trata con gente y quiere que lo traten como gente, uno renuncia simbólicamente a los derechos y se pone humilde. O si no, palo.

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